
La belleza que hoy disfrutamos está ligada a la determinación de una comunidad.
1901 – 1975
La era de la Marina de los Estados Unidos
Uno de los capítulos más significativos de la historia de Culebra comenzó a principios del siglo XX, cuando la Marina de los Estados Unidos estableció operaciones militares en la isla. Durante muchos años, grandes porciones de Culebra se utilizaron para ejercicios de entrenamiento militar y prácticas de bombardeo, afectando profundamente tanto a la isla como a sus residentes.
A pesar de estos retos, el pueblo de Culebra nunca perdió su amor por la isla ni su determinación de protegerla. Residentes, líderes comunitarios y simpatizantes trabajaron incansablemente para preservar su comunidad, proteger su entorno natural y abogar por el bienestar de las futuras generaciones. Mediante la defensa pacífica, la unidad y la perseverancia, sus esfuerzos lograron finalmente el fin de los ejercicios militares en la isla.
Hoy los visitantes disfrutan algunos de los paisajes naturales más hermosos del Caribe gracias, en parte, a esos esfuerzos de conservación. La historia de Culebra no es solo una historia de dificultades: es también una historia de valentía, resiliencia, unidad y esperanza.


Una historia de resiliencia
Ramón Feliciano (Monchín): el David culebrense
Muchos recuerdan a Ramón Feliciano como “el David culebrense”, en referencia a la historia bíblica de David y Goliat. La comparación simboliza cómo una pequeña comunidad isleña, con recursos limitados pero una determinación extraordinaria, se enfrentó a una de las naciones más poderosas del mundo.
Como David frente a Goliat, el pueblo de Culebra demostró valentía, resiliencia y un compromiso inquebrantable con la protección de su tierra. Mediante la defensa pacífica, la unidad comunitaria y la perseverancia, atrajeron la atención internacional hacia su causa y jugaron un papel significativo en el fin de los ejercicios militares en la isla.
Para muchos residentes, Ramón Feliciano se convirtió en un símbolo de liderazgo, valentía y dedicación al pueblo de Culebra. Sus esfuerzos ayudaron a preservar la belleza natural, la identidad cultural y la calidad de vida de la isla para las futuras generaciones. Su legado nos recuerda que incluso las comunidades más pequeñas pueden crear un cambio significativo cuando se unen por un propósito común.


Los tanques como recordatorio
Los tanques que se ven hoy en Flamenco, uno en tierra y otro en el agua, son piezas de evidencia que quedan de los ejercicios militares realizados por la Marina. Son un recordatorio agridulce del pasado de Culebra.
Hoy se han convertido tanto en un ícono histórico como en un símbolo de la determinación de la comunidad por proteger su isla y sus recursos naturales.
La Ley 66 y la creación de la ACDEC
La salida de la Marina marcó un punto de inflexión en la historia de Culebra. Tras años de defensa comunitaria y resistencia pacífica, se hicieron esfuerzos no solo para proteger la isla de un futuro uso militar, sino también para asegurar que sus recursos naturales se preservaran para las generaciones venideras.
Como parte de esa visión, Puerto Rico aprobó la Ley Núm. 66 del 22 de junio de 1975, conocida como Ley de la Autoridad de Conservación y Desarrollo de Culebra, que estableció la ACDEC como una corporación pública dedicada a equilibrar la conservación, el desarrollo responsable y la protección del carácter único de la isla.
Para muchos residentes, la Ley 66 sigue siendo uno de los logros más significativos que surgieron de la lucha de la comunidad tras los años de la Marina. Esta es una descripción educativa basada en la guía, no asesoría legal. Para el texto exacto y sus enmiendas, consulta las fuentes oficiales:
- Ley 66-1975 consolidada (Biblioteca Virtual OGP, PDF)
- Ley Núm. 66, según enmendada por la Ley Núm. 52 de 1977 (DRNA)
Un legado de custodia
Hoy los visitantes disfrutan playas prístinas, áreas naturales protegidas y paisajes impresionantes gracias, en parte, a la visión de quienes lucharon no solo por la salida de la Marina, sino también por la conservación a largo plazo de Culebra. La historia de Culebra no es solo una historia de resistencia: es también una historia de custodia.